La Paciencia es la Clave de los Procesos Vitales

La paciencia es producto de los 8 habilidades que nos aseguran una relación sana y estable con nuestro entorno. A continuación comparto mi visión acerca de la paciencia, a la vez que digo cuál es para mí el contexto en el que esta virtud me parece más útil. Todo esto precediendo a una breve explicación de estas habilidades. Ten en cuenta que esto me funciona para mí, lo cuál no quiere decir que sea algo universal porque todos somos distintos, pero a la vez nos enriquece cuándo intercambiamos visiones.
Foto, fuente: Pixabay

¿Qué es la paciencia?

La paciencia es una de las virtudes más útiles en estos tiempos, justamente por su escases. Operar en este mundo sin paciencia es cómo ir en un vehículo por la autopista sin frenos. Se pierde el control, y lo que es más grave, pierdo la dimensión de las cosas y se me van de las manos.

Necesitamos paciencia para hacer nuestras vidas más agradables y útiles, porque la paciencia me hace esperar cuándo es inútil avanzar, hay que saber respetar las señales que el «semáforo de la vida» me pone enfrente.

¿Cuándo debo tener paciencia?

La paciencia es necesaria en las situaciones que frecuentemente atravesamos. Por eso es útil tenerla a mano en nuestra «caja de herramientas» de las virtudes y emociones positivas.

La conciencia del alma, nos ayuda positiva-mente a generar y expresar más paciencia.

¿cómo?…

Nos ayuda a parar, a ser capaz de volverme un observador de mis procesos de tal forma que me vuelva un observador desapegado. Algunas situaciones más que otras nos demandan que nos involucremos, cuándo sintamos que estamos en el ojo de la tormenta, poco podemos hacer, más que mantener una sana actitud de paciencia.

¿Que es lo que más nos demanda paciencia?

La vida es un sube y baja emocional sino sabemos observar las situaciones sin involucrarnos. Por lo tanto alguna disciplina espiritual que nos mantenga ocupados a la vez que permanecemos introvertidos, nos ayudará a pensar psicológicamente y de esta forma poder fluir y adaptarnos en las situaciones. Esto, cómo dijimos en el apartado anterior, lo podremos hacer cuándo las situaciones nos permitan tomarnos algún tipo de grados de libertad para actuar.

¿Cómo podemos mantener paciencia en las situaciones de la vida cotidiana?

Esta es la pregunta que prácticamente todos nos hacemos en algún momento, y a veces varias veces al día. Y es que todos tenemos nuestra formas predilectas de perder nuestra paciencia. Para eso necesitamos encontrar un punto desde el cuál podamos actuar, y para esto necesitamos encontrar nuestro espacio interior de paz y silencio.

A continuación comparto contigo mis 8 tips de disciplina mental/ espiritual, que me ayudan a mantener la paciencia cuándo todo parece indicar que hay que hacer lo contrario.

8 Tips para mantener la paciencia frente al Caos

  1. Mantener una sana actitud de introversión frente a la vida. Hay dos formas comunes de vivir la vida, exteriorizándolo todo hasta el punto en que pierda conexión con mi ser, o siendo tan exageradamente introvertido que no se me escape ni una emoción, pero en ambos casos estamos en una posición ficticia, dónde no hay un equilibrio entre el mundo (Macrocosmos) y mi ser (Microcosmos). Volvamos a recordar aquí que las situaciones nos arrastran a actuar y a determinadas experiencias y que no podemos evitar a veces tener que dejar nuestro asiento de observador y entrar en la acción. Por lo tanto el equilibrio es la clave.
  2. Tomar solo lo bueno. Cuándo nuestro intelecto entre en su función de discernir y razonar, tratemos de que solo piense en aquello que es estrictamente necesario. No tengamos ningún deseo de realizar alguna acción, menos de realizar acciones inútiles o que dañen nuestra auto-confianza. Soy lo más valioso que tengo, y sino me «cuido» en las situaciones, y me expongo a los dichos y juicios infundados de otros o a los de mi propio ego, entonces saldré afectado en mayor medida de lo que amerita la situación.
  3. Aceptar aquello que no podemos cambiar. Una vez que tomamos lo bueno, estamos en condiciones de saber aquello en lo que inevitablemente tendremos que intervenir. Concediendo la debida importancia a los detalles pero no dejándome abrumar por ellos. Hasta el punto que sea tolerante al medio exterior extraño, en esa medida seré capaz de aplicar luego la paciencia.
  4. Sacar conclusiones del ambiente. La tolerancia nos permite sacar percibir las cosas con claridad meridiana, gracias a la acción de la actitud introvertida y observadora.
  5. Decidir el curso de acción a seguir. Una vez que percibo (no solo veo) sino que uso todas mis facultades subjetivas al servicio de la espiritualidad, decido implementar un curso de acción que me ayudará a obtener el máximo beneficio, junto con la menor sensación de perdida. La acción puede básicamente ser de dos tipos, que configuran una actitud frente a esa situación. Tal es así que puedo adaptarme a la situación o transformarla, y cada vez me voy acercando al momento en que la paciencia larga su bello perfume.
  6. Adaptarme a la situación. Si considero que no es bueno, ni útil que me embarque en transformar la situación, ya sea porque considero que no poseo todavía los recursos (en cuyo caso tendríamos que tener paciencia hasta que logremos conseguirlos), o porque siento que no voy a poder tolerar la situación sobre mis espaldas, puedo decidir adaptarme. Hay que aclarar que si opto por adaptarme ya estoy en cierta medida transformando una situación que no puede ser del todo positiva en algo positivo, aunque en algún momento necesitaré transformar más profundamente la situación.
  7. Transformar la situación. Cuándo me siento en capacidades de hacerlo, actúo con Fe y Determinación. Es necesario tener el cuenta que toda acción genera una reacción igual y opuesta (La Ley de Newton), y parte de esa reacción vendrá en forma de ciertos «costos» que pagaré por actuar, nada es gratis en esta vida, ni siquiera tomar un vaso de agua. Pero así las cosas no puedo posponer indefinidamente una respuesta más asertiva a una situación en la vida, porque eso dejaría de ser paciencia y se transformaría en pasividad.
  8. Tener la intención siempre de servir a un proceso mayor a mi mismo. La conexión con lo espiritualidad me hará cobrar una nueva dimensión de las situaciones, con propósito, y me hará dejar de ver los obstáculos en el camino cómo tales y en su lugar los veré cómo escalones en la escuela de la vida, que me genere motivación y ganas de vivir y salir adelante.

Publicado por Mariano Cardillo

Soy empleado administrativo y trabajo como marketero digital a medio tiempo. Practico meditación Raja Yoga en Buenos Aires, Argentina.

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