Cómo amar a nuestros amigos

El respeto viene de la visión de la dignidad de la otra persona. Y esa dignidad tiene mucho que ver con la condición de ser humano que genera derechos por el simple hecho de serlo. Afortunadamente hoy están siendo contemplados cómo personas no humanas los animales también. Están siendo contemplados los derechos de los otros vertebrados cómo mínimo y eso es un avance de la humanidad.

Foto, Fuente: Pixabay

Pero volviendo al respeto de nuestros hermanos las almas, verlos cómo hermanos nos lleva a elevar exponencialmente nuestra visión acerca de ellos. Por ejemplo cuándo vemos a nuestros amigos, cómo almas, comprendemos que no solo están aquí para satisfacer nuestras necesidades sino para ser ellos mismos en nuestro vínculo con nosotros. No obstante, la paradoja es que para que nuestros pares sean ellos mismos, debemos tratar de influir lo mínimo posible en sus opiniones, pero debo hacer un trabajo importante para liberarme de mis propias limitaciones mentales en mis opiniones. Dar tal amor y respeto comienza por el vínculo que tengo conmigo mismo. Es imposible dar lo que no poseo.

La meditación me puede ayudar a lograr esta ecuanimidad, porque me ayuda a moderar mis expectativas con respecto a los demás. Un sano desapego también me puede llevar a valorar más las cosas sencillas y cotidianas de la vida, y no correr detrás de los deseos. Un sano desapego me puede ayudar a ver la belleza y el valor de poder pasar tiempo con aquellos amigos con los que me bendijo la vida.

Finalmente, para respetar a nuestros seres queridos, hay que evitar la familiaridad. Es cierto que tenemos una atracción natural, hacia aquellas personas que aportan dulzura en nuestra vida, pero a largo plazo, la dulzura no equilibrada con espiritualidad, se puede transformar en amargura. Porque no sabemos ver a nuestros vínculos cómo almas hermanas, y caemos en una visión muy simplista de los demás cosificándolos y pensando incluso que están en la vida para satisfacer nuestras expectativas y deseos. Y hay que comprender que venimos solos a este mundo y nos vamos solos y que solo estamos para compartir la felicidad que nos da la vida en familia con toda la humanidad no debiéramos dar tristeza sobre todo a los que amamos.

Pero si en algún momento no estoy feliz, debo pensar sino estoy poniendo mi felicidad en tal o cuál persona. Y si lo compruebo no debo dejar a esa persona, todo lo contrario, desapego es ecuanimidad, sin atracción excesiva, y debo apostar a la felicidad del ser amado, para que esa persona sea libre de cadenas del apego, para que juntos podamos volar sin temor, porque cortamos las cadenas del apego. Se requiere mucho desapego para esto sobre todo cuándo pensamos que aquella persona se puede equivocar, pero en la obra de teatro de la vida no demostrará que no hay tal cosa cómo equivocarse. Todo sucede de acuerdo al Drama.

Publicado por Mariano Cardillo

Soy empleado administrativo y trabajo como marketero digital a medio tiempo. Practico meditación Raja Yoga en Buenos Aires, Argentina.

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